Traducción de patentes
donde manda la reivindicación
La protección está en las reivindicaciones. Si una se traduce un poco más amplia o un poco más estrecha que el original, cambia lo que la patente cubre de verdad. Por eso tratamos su redacción como el texto jurídico que es, y no como prosa que haya que mejorar.
- Reivindicaciones con criterio conservador
- Un término, una solución, siempre la misma
- Descripciones, resúmenes y estado de la técnica
- Marcas y documentación de litigios de PI
- Revisión íntegra por un segundo lingüista
Presupuesto instantáneo
Envíenos la memoria, el pliego de reivindicaciones o lo que tenga. Recibirá un precio cerrado y un plazo que usted acepta antes de que empecemos.
¡Recibido!
Nuestro equipo te contestará enseguida.
- Traductores de patentes, no generalistas
- Presupuesto el mismo día
- Confidencial: acuerdo de confidencialidad a petición
La reivindicación es el producto
Una patente protege lo que dicen sus reivindicaciones. Ni más, ni menos. Cuando una reivindicación pasa a otro idioma, quien traduce no está describiendo el invento: está volviendo a trazar la frontera. Un término algo más amplio que el original reclama terreno que el titular nunca tuvo; uno algo más estrecho lo regala. Los dos son problemas jurídicos, y ninguno de los dos parece un error sobre el papel.
Conservador y coherente
Mantenemos el lenguaje de las reivindicaciones pegado al original y luego lo dejamos quieto. Un término tiene una única solución: en todas las reivindicaciones, en la descripción que las sostiene y en todos los miembros de la familia que deben leerse como una sola invención. Si el original es deliberadamente amplio o deliberadamente vago, la traducción lo sigue siendo. Pulirlo no nos corresponde.
La terminología sale del expediente
La palabra correcta suele estar decidida de antemano: por la descripción, por solicitudes anteriores de la misma familia, por el estado de la técnica citado en el expediente. Trabajamos a partir de ahí antes que a partir de un diccionario. Y cuando el original se contradice —en una memoria larga pasa—, preguntamos en vez de elegir en silencio la lectura que más nos gusta.
No todo lo que hay en una cartera necesita el mismo tratamiento. Una memoria que va a presentarse, un contrato de licencia y la patente de un competidor que usted necesita leer para decidir qué hacer son encargos distintos, y se presupuestan distinto. Díganos cuál de ellos es este.
Documentos de patentes y marcas
Si el suyo no está en la lista, envíelo igualmente: la lista es lo más habitual, no un límite.
Lo que hacemos y lo que no
Lo digo claro, para que nadie tenga que suponerlo: nosotros traducimos los documentos. No somos agentes de la propiedad industrial. No presentamos nada en su nombre, no tramitamos solicitudes y no le decimos si algo es patentable o si alguien está infringiendo su patente. Eso es criterio de su agente o de su abogado, y para eso lo tiene.
Lo que sí ponemos es un traductor capaz de entender de verdad la tecnología —un mecanismo, un proceso químico, un producto sanitario—, un segundo lingüista que coteja cada línea con el original y una terminología que no se mueve: ni entre reivindicaciones, ni entre miembros de la familia, ni a lo largo de los años que tarda una patente en madurar. Si su despacho tiene glosario, envíelo y lo seguimos, incluido lo que nosotros habríamos resuelto de otra manera. Si no lo tiene, lo construimos sobre la marcha y se lo entregamos.
Y si nos llega algo a lo que no podamos hacer justicia —un campo para el que no tengamos al traductor adecuado—, se lo diremos antes de que se comprometa, no después.
Un cordial saludo,
Gabriel Brunner, Fundador
